La Huasteca Potosina está situada en la Sierra Madre Oriental en el Estado de San Luis Potosí (México), es una región llena de naturaleza, rios, cascadas de diferentes magnitudes y pozas de distintas tonalidades que van desde aguas cristalinas hasta azul turquesa.
Todo esto lo había leído en mis revistas de México desconocido y era un viaje que tenía en mi lista de lugares por conocer. Así que no fué difícil decirse y emprender la aventura.
Fueron cinco días espectaculares, rodeada de vegetación, mucha agua, cantos de aves, búhos y otros animales no identificados.
Día 1. Fué prácticamente de manejo del D.F. hacia Xilitla (primer pueblo a visitar) ya que al entrar a la Sierra Gorda los paisajes son tan hermosos que hicimos muchas paradas para las famosísimas fotos =D
Para el desayuno elegimos el restaurant del Parque Ecológico Xochitla, ya que se come muy rico y queda de paso, este un parque lleno de naturaleza, flores, flores, flores y mas flores.
Día 2. Primero la visita planeada, Las pozas y jardin escultórico de Xilitla. Resulta que este lugar en la sierra fué la inspiración para que un millonario inglés llamado Edward James, un hombre con una imaginación enorme y apasionado del surrealismo realizara construcciones irreales muy peculiares.

Este mismo día por la tarde-noche nos trasladamos al Municipio de Aquismón para visitar el sótano de las golondrinas. llegamos en la noche y no dió tiempo visitarlas así que se pasó al día 3.
Día 3. El sótano de las golondrinas es un abismo natural enclavado en las montañas, tiene una profundidad de 350 mts, aprox., en el viven miles de animalitos, entre ellos vencejos (confundidos con golondrinas, de ahí el nombre), cotorras y algunas especies de loros, etc.
Este sitio ademas de conocerlo hay que visitarlo en la tarde o en el amanecer donde miles de vencejos y cotorras que salen en espiral con precisión matemática. Nos levantamos a las 4:30 am, y a eso de las 5:00 emprendimos el camino hacia la sierra, media hora en auto y otra media hora caminando, todo oscuro, en camino de terracería en medio de montañas y muuuuchos árboles, el cielo increíblmente estrellado y muchos sonidos de animales... toda una aventura que valió enormemente la pena.
El espectáculo que presenciamos a la salida de los vencejos y cotorras es algo soñado, miles y miles de pájaros dando vueltas en el sótano, luego salen por un lado de él como si solo fuera esa la salida, imaginen el alboroto que arman, después de que salen los vencejos salen las cotorras verdes, esto dura alrededor de dos horas, algo que los amantes de la naturaleza no deben perderse (al menos los que viven en México), volvería a ir sin dudarlo, por cierto vimos a un halcón llevarse entre sus garras a un vencejo, ¡awww! se me arrugó el corazón, pero así es la vida.


Después de esta expiencia visitamos el río y cascada de Tamul, un río de agua azul turquesa impresionante, hermoso, tiene una cueva con agua cristalina donde los valientes se meten a nadar, se parece mucho a los
cenotes de Mérida, de los cuales hablaré otro día. Por cierto nuestro guía le salvó la vida a un lindo pajarito que había caído al agua, ahhh! era de color verde brillante, muuuy retebonito =D

Día 4. Nos fuimos al Municipio Tamasopo, para visitar otros ríos y sus cascadas, mas aguas transparentes aunque de un azul diferente, con aguas transparentes donde se pueden ver los peces, piedras, aún en profundidades.


En la noche acampampos lejos del pueblo para visitar al otro día el Puente de Dios, mas ríos con pozas profundas y azules.
Día 5. Visita al Puente de Dios y regreso al D.F.


Terminamos cansadísimos, un viaje de exploración y ecoturismo, algo que desde años me encanta hacer, es cansado pero vale enormemente la pena, se conoce a la gente de cerca, las costumbres de los pueblos, la comida típica, las carencias y virtudes: la magia del lugar.
Saldo negativo: Un tripié perdido :'(
Act: ¡...Ya encontré mi tripie yujuuuuuuu...!
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