Mas rojo que las bayas

De cosas que no tienen nada que ver, pero que una cosa me llevó a otra.

Una vez en una revista se publicó una novela corta, la historia era de una pareja, en un bosque frío de cielo azul y árboles de bayas rojas, un chico iba todas las tardes a recoger leña y bayas para la cena, donde su mamá lo esperaba para sentarse todos a la mesa en un hogar humilde pero acogedor, un día se encontró con una chica muy hermosa, de tez blanca y ojos azules muy claros, le parecío haber visto un ángel de lo hermosa que le parecía, se vieron a los ojos y supieron que había una conexión fuerte, sentía como se le oprimía el pecho casi al punto de llorar de una alegría que no había conocido antes, todos los días el salía de su casa, subía a la montaña, y ahí se encontraban entre el bosque de bayas, el le platicaba de su día, de sus planes a futuro, de lo torpe que a veces era en su día a día y ella sonreía, casi al caer la noche ella corría entre los árboles y se perdía en el sendero.. el regresaba a su casa cantando y brincando, el mundo era bueno porque ella existía... así pasaron algún tiempo hasta que ella le dijo que ya no podía estar ahí, que por favor la ayudara y empezó a repetirle una y otra vez: "Mas rojo que las bayas", él no sabía su nombre y ella no se lo decía, empezó a angustiarse por no saber como ayudar, pero no obtenía mas información, hasta que un día por fin ella ya no apareció, el siguió visitando el bosque a diario y nunca mas la vio, iba y se sentaba al pie de algún árbol a esperarla, pero eso no pasó, lloraba y recordaba el rostro y la sonrisa de ella, empezó a consumirse de la desesperación. Por fin después de muchos días, pidió ayuda al pueblo pensando en que quizás algo malo le habría pasado y sino serviría para saber donde vivía y podría ir a buscarla. Dio la descripción física de ella y fué una comitiva a buscarla en el bosque, pasaron varios días y por fin la encontraron, eran ya solo restos de lo que un día fué una hermosa chica, ella había muerto ya hacía años atrás y estaba abajo de un árbol de frutos de bayas rojas, el lloró y lloró y la llevó a un lugar de descanso eterno, los primeros años le llevó flores todos los días, después le llevó flores cada semana, después cada mes, hasta que con el paso del tiempo se enamoró y se casó y aunque esporádicamente, nunca dejó de llevar las flores mientras tuvo vida, cuando tuvo su primera hija, tenía la mirada de ella, y el no sabía como explicarlo. Muchas veces ella lo visitaba en sus sueños y el fue feliz.

La historia es mas larga y seguramente con mas detalles, pero esto es lo que recuerdo, bueno, recordé la historia cuando me tomé la foto en este franboyan rojo. 
Supongo que no soy la única que al ver una imagen se nos vengan los recuerdos e historias.

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